29 de octubre de 2021
Cuando estaba en la secundaria y al comienzo de la facultad, mis hábitos eran un desastre; me iba a dormir a cualquier hora por quedarme jugando videojuegos, dormía menos de 6 horas la mayor parte del tiempo, no me alimentaba bien, no hacía ejercicio, y no me importaba para nada.
Al pasar los años me di cuenta de la importancia de tener hábitos saludables y de lo bien que se siente, y de a poco fui probando diferentes actividades y costumbres. Algunas fueron desechadas, otras postergadas y unas cuantas llegaron para quedarse.
Hoy quiero hablar sobre aquellos hábitos que me ayudaron a mejorar mi calidad de vida y que son bastante sencillos si se crea un buen sistema que los acompañe.
En resumen:
Si bien hace muchos años que consumo principalmente agua en lo que a bebidas respecta, hace unos pocos se me dio por registrar cuánto bebía por día. Al comenzar a tomar más de 2 litros de agua al día (sin contar infusiones ni otras bebidas), noté que el aspecto de mi piel había mejorado notablemente y que me sentía con más energía.
Algo que me gustaría aclarar es que consumo agua corriente filtrada cuando estoy en casa, de esta forma ahorro tanto plástico como dinero ya que no tengo que estar comprando botellas o bidones todos los días. Cuando salgo, o bien me llevo mi botella reutilizable llena con agua de mi casa o la recargo en la oficina cuando voy a trabajar.
Creo que desde que aprendí a escribir, vuelco mis pensamientos y emociones en mis "diarios íntimos", pero este año comencé a unirme a unas reuniones vía zoom donde realizamos actividades de reflexión personal y eso me ayudó muchísimo porque me obliga a pensar en ciertos temas que tal vez no me detengo a analizar.
"Escribo porque no sé lo que pienso hasta que leo lo que digo." —Flannery O'Connor
Escribir me resulta muy catártico y liberador, y además, me sirve para poder analizar con mayor detenimiento cuáles son mis prioridades, puntos fuertes y débiles, qué áreas de mi vida requieren atención y mucho más.
Este año conocí los cronotipos y aprendí varias cosas sobre el mío en particular. Desde ese momento me prometí el intentar respetarlo para poder aprovechar al máximo mi energía y garantizarme las horas de sueño que necesito. Es muy raro que duerma menos de 6 horas y lo más común es que duerma entre 7 y 8,5 horas cada día.
Siento que puedo planificar mejor mi día ya que ahora conozco cómo es mi ritmo circadiano, e intento no forzarme a quedarme despierta cuando mi cuerpo me comunica que ya es hora de dormir - incluso me levanto relativamente temprano los fines de semana si noto que ya dormí suficiente.
Si hay algo que no puedo dejar de hacer es estirarme al despertar. Como sufro de dolores de cuello y espalda, no puedo evitar sentir una gran necesidad de hacer ejercicios de estiramiento continuamente durante el día, y es todo lo que está bien para mí. Sin embargo, me he dado cuenta de que el día que no me estiro antes de levantarme de la cama, me siento peor.
Dicho de otra forma, el dedicar al menos cinco minutos a realizar estiramientos antes de comenzar mi día me ayuda a sentirme más relajada y mejor predispuesta a dejar la cama.
Podés ver algunos ejercicios sencillos haciendo click aquí.
Ahora es un buen momento para levantarse y estirar!
Si los estiramientos a lo largo del día me ayudan a sentirme mejor, practicar yoga es lo mejor que pude implementar en mi rutina diaria. Hace ya varios meses empecé a utilizar una app que me permite personalizar mi práctica y desde que comenzó Octubre que estoy haciendo 30 minutos de yoga casi todos los días (23 días de 29). Si bien no puedo decir que ya no me siento tensa ni contracturada, efectivamente me siento mucho mejor y no lo cambio por nada.